En Gambeta siempre decimos que el fútbol es nuestra herramienta, pero la educación es nuestro verdadero objetivo. Tanto en el OAR Vic como en los barrios de Bucaramanga en Colombia, no nos conformamos solo con enseñar técnica o táctica. Queremos formar personas. Y para hacerlo, aplicamos una de las herramientas más transformadoras del deporte social: la metodología de los 3 tiempos.
Pero, ¿qué significa exactamente jugar a fútbol en tres tiempos? Lejos del modelo tradicional de dos partes donde solo importa el marcador, esta metodología pone el foco en el diálogo, el respeto y el trabajo en equipo. Funciona de la siguiente manera:
1er Tiempo: El pacto antes de jugar
Antes de que empiece a rodar el balón, los dos equipos se sientan juntos con el monitor o educador. En este espacio, no se habla de táctica, sino de convivencia. Los propios jugadores y jugadoras acuerdan las reglas del partido y qué valor quieren trabajar ese día (el respeto, el juego limpio, el compañerismo…). A veces, incluso acuerdan normas especiales, como que todos deben tocar el balón antes de marcar o que los goles valen doble si se celebran conjuntamente.
2º Tiempo: El juego y la responsabilidad
¡Es la hora de jugar! La particularidad es que durante el partido no existe la figura clásica del árbitro que sanciona, sino que los educadores actúan como mediadores. Son los mismos chicos y chicas quienes deben resolver los pequeños conflictos que surjan en la pista, respetando el pacto que han hecho en el primer tiempo. Esto fomenta enormemente su responsabilidad y empatía.
3er Tiempo: La reflexión compartida
Cuando se acaba el partido, llega el momento más importante. Todos los jugadores se vuelven a reunir para hacer una valoración conjunta. ¿Se han respetado las normas? ¿Hemos sido buenos compañeros? Aquí, el resultado del marcador pasa a un segundo plano. El equipo ganador no es necesariamente el que ha marcado más goles, sino el que ha demostrado una mejor actitud y ha cumplido los acuerdos previos.
Crecer dentro y fuera del campo
Esta metodología es un pilar fundamental de nuestra labor. Nos permite que el rato que los niños y niñas pasan haciendo deporte se convierta en un aprendizaje directo para su vida diaria, enseñándoles a resolver conflictos mediante la palabra. Una formación en valores que, acompañada del refuerzo escolar, redondea el crecimiento personal y educativo que buscamos en Gambeta.



