El mes de febrero marca la vuelta a la actividad escolar en Colombia después de las vacaciones de diciembre y enero. En Gambeta, esto significa ponernos en marcha de nuevo para iniciar la temporada con las pilas cargadas y con novedades importantes en la gestión de nuestros proyectos en Bucaramanga.
Este año, en el barrio de Estoraques, hemos dado un paso adelante muy significativo. Por primera vez, las inscripciones se han gestionado fuera de la escuela, trasladándonos a la «Sala de la Comunidad» gracias al acuerdo con su presidente. Este cambio tiene un objetivo claro: aunque la mayoría de beneficiarios siguen siendo alumnos de la escuela, queremos abrir las puertas a otros niños y niñas del vecindario que van a otros centros, extendiendo así el proyecto a todo el barrio.
Esta nueva gestión nos permite tener un trato mucho más directo con las familias, sin intermediarios. Ahora gestionamos directamente la documentación y las autorizaciones, hecho que nos facilita el uso de nuevas instalaciones deportivas y, sobre todo, nos ha permitido poner en marcha las clases de refuerzo escolar en la misma sala comunal. Esta es una noticia que ha sido muy bien recibida por los padres y madres, que a menudo tienen dificultades para ayudar a sus hijos con los estudios, ya sea por falta de tiempo o de conocimientos.
La realidad en Morrorrico y el equipo humano
En Morrorrico, la situación es diferente a causa de la complejidad para encontrar espacios en el barrio. Allí, la misma escuela es quien nos habilita las aulas tanto para las inscripciones como para las clases de refuerzo. A pesar de las dificultades logísticas de la zona, contamos con el apoyo firme de los líderes comunitarios.
Para hacer posible todo esto, seguimos tejiendo alianzas. Ya hemos contactado con las universidades UTS, UCC y UNAB para concretar los estudiantes en prácticas que se unirán a nosotros. Esta semana realizaremos las sesiones de formación en la «metodología Gambeta» para todo el equipo, liderado por la coordinadora general, Rocío Jiménez. Ella estará acompañada por una coordinadora deportiva, tres monitores y tres voluntarios de psicología, asegurando así que podamos ofrecer un acompañamiento integral, tanto deportivo como académico y psicosocial, de la mejor manera posible.



